¿Felicidad en frasco?

Pues sí, he conseguido la felicidad y la saco de un frasco cada vez que quiero una pequeña dosis, porque eso sí, la felicidad no viene por toneladas ni dura mucho, entonces a dosificarla.

Cada vez me siento más convencida de que no se trata de ir en búsqueda de la felicidad, sino por el contrario, de lograr que nuestros momentos nos traigan un poco de ella, de descubrirla en nuestro día a día y así fue como llegué al frasco…

Resulta que en una de mis tantas visitas a Sodimac (desde que me mudé a mi nuevo depa voy por lo menos una vez a la semana), caminando por un pasillo vi a lo lejos un frasco de vidrio, grande y pesado, ¡pero lindo!, tenía un pequeño espacio para escribir con tiza y una tapa de aluminio que completaba totalmente la belleza de su conjunto. Me acerqué, lo vi bien y me enamoré, debo confesar que su módico precio de S/.20 ayudó para que solo me tomara un segundo ponerlo dentro del carrito. El galán me miró y sonrió, creo que no imaginaba dónde y cómo lo pondríamos (para ese entonces yo tampoco lo sabía con claridad) pero también le gustó.

Llegando a casa se le ocurre decirme que ese frasco era perfecto para llenarlo de galletas y dulces. ¡Y así fué! Desde paquetes de galletas Doña Pepa hasta chocolatitos hershey’s entraron sin problema, lo puse en un gran librero que tenemos en la sala y listo, el frasco estaba precioso y en uso. Hasta que un par de días después se me ocurre robarme de ahí un “caramelito pera”, cuando Oh Sorpresa!, salió del frasco un olor mágico, maravilloso, casi indescriptible. Un olor que me hizo sonreír y conmoverme, un olor que me recordó en un segundo las bolsas de dulces unos días después de halloween, un olor que me hizo pensar en mi abuelita y sus dulcesitos escondidos en cada rincón, un olor que es mezcla de chocolate y caramelo, un olor de infancia, de hermanos y primos reunidos, un olor al que llamé FELICIDAD.

2015-05-17 20.54.23

Y así, cada vez que quiero sentirme en casa, como cuando era pequeña, abro el frasco y sonrío.

Sonrío también, de felicidad, cada vez que pruebo los pancakes del galán, cada mañana cuando huelo café, mi café. Cada noche que reviso con más tiempo los comentarios de mis seguidoras de Quaterni, cada segundo de chisme con mi mamá, cada sonrisa de mi hermano, cada monería de mis sobrinas, cada foto que me mandan de ellas, cada risa con mi prima, cada logro cumplido en el trabajo, cada mirada hacia el mar, cada beso, cada abrazo, cada capítulo de la serie a la que estoy pegada, cada post que escribo, cada línea sobre el lienzo que dibujo, cada flor que recibo, cada cambio que veo en las plantas de mi balcón, cada día de sol y cada gota de lluvia.

Busquen un frasco, su frasco, llénenlo de eso que para ustedes sea felicidad y ténganlo cerca para que puedan abrirlo en cualquier momento.

¡Un abrazo grande!

firma andre

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